Si hay algo que define a un buen dominicano, ¡es su música! Ya sea que estemos en la playa, en un colmado, o de fiesta en una esquina, la música está en el aire, en el cuerpo, y en el corazón. Y no es por nada, pero si algo nos hace sentir orgullosos a los dominicanos es el combo de géneros que tenemos, ¡que ni el mundo entero se puede comparar!

Merengue: El Padre de Todo

¡Es el padre de todos los ritmos! Creado en nuestras tierras con ese toque único que solo nosotros sabemos darle, el merengue tiene un swing que no se puede comparar. Es ese ritmo que te empuja a salir corriendo al patio, sacarte los zapatos y empezar a moverte como si fueras un maestro del baile, ¡aunque no tengas ni idea de los pasos! Los dominicanos somos orgullosamente merengueros.

Bachata: El Romance con Sabor a Coco

¡Ah, la bachata! Ese ritmo que te llega al corazón y te hace sentir mariposas en el estómago. La bachata nació en las montañas de la República Dominicana, y desde ahí ha conquistado el mundo entero. No hay nada más dominicano que una bachata bien hecha, y si la letra tiene ese toque de “te fuiste y me dejaste solito”, ¡ya te vas a emocionar!

Con la fusión de guitarras y esa letra sincera, la bachata te mete en una burbuja de sentimiento y romance, donde todo se olvida y lo único que importa es el baile pegado. Así que, si alguna vez te encuentras en un “fiestón” de bachata, asegúrate de tener los pasos listos y de dejar el corazón en la pista de baile.

Típicos 2.0: Lo de Antes, con el Ritmo de Hoy

Aunque estamos en la era digital y todo el mundo anda a mil por hora, no podemos olvidarnos de los típicos, que son la esencia de nuestra música. Estos ritmos de la región cibaeña con sus acordeones y güiras siguen siendo el alma de las fiestas en los pueblos. No hay fiesta que se respete que no termine con un buen “merenguito típico” a todo volumen.

¿Y qué tal esas canciones de los grupos como Los Hijos del Rey o Cuco Valoy? ¡El baile de la tambora es todo un arte! La combinación de las voces, el acordeón y el guiro nos lleva directo a las montañas de la República Dominicana, donde el alma de los pueblos sigue cantando su verdad.

¡El dembow! Eso sí que es lo más sabroso en el ritmo urbano dominicano. Si la bachata tiene su romanticismo, el dembow tiene el "flow" que no deja que nadie se quede quieto. Es el ritmo que hace mover los pies, que se siente en la piel, y que no importa en qué parte del mundo estés, ¡todos lo disfrutan!

Nació como un estilo pegajoso que hizo mucho ruido en los barrios, pero rápidamente conquistó las discotecas y hasta las fiestas más exclusivas.

El dembow es el ritmo que no entiende de fronteras, es el que te invita a ser tú mismo, a soltar todo lo que traes dentro. Desde las calles de Santo Domingo hasta las discotecas de Madrid, París, Nueva York y más allá, la gente se rinde ante el poder del dembow. ¡Y es que, cuando se escucha, ya no hay vuelta atrás!